#granreseteo Retroceder a la estructura basal de satisfacción humana será un imperativo toda vez que el umbral de felicidad y de armónica coexistencia con la naturaleza se vea trastocado.


Desde nuestro remoto pasado son los instintos básicos los que resuelven las condiciones bajo las cuales hemos de alcanzar
satisfacción y provecho en cada ambiente dado. De esta manera nuestro relato adaptativo, como en el de todos los seres vivos, ronda en torno a dos tareas principales: La alimentación y la reproducción.


Así es como todas las facultades humanas calcan nuestras necesidades con una inseparable estructura de satisfacción, y es así como con la precisa proporción y el mismo adecuado mérito con el que se equilibran todas las sagradas relaciones biológicas, el animal humano forma también parte de la vida salvaje.


Así como coexisten las formas de vida más básicas entre sí, y dialogan ordenada y armónicamente con todos los demás actores biológicos, alimentándose o reproduciéndose, así también, ocurre con cada forma de necesidad humana. El método de acometer la acción puede ser más o menos cultural o civilizado, pero si el esfuerzo no cubre la necesidad buscada, desaparecerá tarde o temprano por simple obsolescencia frente al inexorable poder de la economía biológica. Así es como heredamos en miles de aptitudes y cualidades, y en múltiples benecitos cotidianos; la condición de habitantes de nuestro suelo.


La reproducción refiere entonces a la población, como la alimentación está inexorablemente vinculada al aprovechamiento
del territorio.


La descomposición del clan y la apropiación del territorio, han sido metas de gran arraigo desde los albores de la conquista americana, de modo que resulta un mandato liberador denunciar quiénes son los mentores de su expansión actual como conceptos.


Es así como nos volvemos a situar desde nuestro portal, para postular por la supervivencia de nuestras culturas, familias y territorios naturales como si de alguna forma todo dependiera ahora de ello.


Por todas mis relaciones.
Arturo Avellaneda
permahabitante.com.ar

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