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DE «EL NUEVO ACUERDO ECOLÓGICO». PROPUESTA NRO 8.

Nuestro bienestar y el de nuestras comunidades dentro del contexto post industrial.

Hola a todos. Bienvenidos a una nueva edición del podcast Permahabitante.

En este plan continuamos adelante con el «Nuevo acuerdo ecológico». En esta oportunidad hablaré sobre el reemplazo escalonado del producto industrial de consumo masivo. Comenzemos.

Bueno, como todos saben, venimos dando un repaso punto por punto acerca de las propuestas del nuevo acuerdo ecológico, sus contenidos apuntan a la recomposición de un modelo de vida más armónico con la naturaleza y mucho mejor provisto de satisfactores para la vida humana.

En primer lugar, podemos decir que nuestro bienestar se compone de un montón de artículos de primera necesidad. Muchos podrían llamarlo la canasta básica, la canasta familiar, los artículos que nosotros necesitamos cotidianamente para pasar el día. Esa táctica inmediata de aprovisionamiento depende de infinidad de cosas, de la logística, de un método productivo, de una red comercial, de una red financiera o del uso de moneda. Sea esta plástica o electrónica. A este cúmulo, a esta cantidad de actividades, la resumimos dentro de nuestro enfoque como de una transición hacia el mercado de proximidad, hacia una economía social, hacia un desarrollo local de los artículos que hacen a nuestra canasta básica, a nuestro uso cotidiano, a la satisfacción de las necesidades de una familia típica. Una buena pregunta podría ser reflexionar de qué nos sirve hablar de esto ahora? Y es lógico, puesto que el decrecimiento de nuestra matriz energética, el encarecimiento continuo de los recursos cada vez más escasos en materia energética, obligan necesariamente a un comercio de proximidad, a una producción de escala familiar, a un desarrollo de modelo autónomo y local que pueda satisfacer entonces y brindarnos seguridad en el aprovisionamiento de todos esos artículos que resultan, en caso de necesidad o urgencia, indispensables para nuestra supervivencia y el bienestar de los nuestros, de nuestra familia, de nuestras comunidades.

Cómo? Cómo avanzar en materia de productos que están ahora en manos de la megaindustria, si producirlos uno mismo podría ser tan, tan costoso en insumos y en tiempo que los haría prácticamente obsoletos? Y realmente vale la pena pensar en ello, dado que muchos de estos productos resultan realmente obsoletos desde un punto de vista primero alimentario. Pasemos a hablar de ello.

Un ejemplo nítido es dos plantas lácteas proveen de sachet de leche de un litro a toda la población de Argentina en Alaska, perdón entre Tierra del Fuego y La Quiaca.

Es increíble que nosotros tengamos dos plantas nada más que para proveer de leche, siendo que la leche más sana, la más libre de sustancias químicas, hormonas y antibióticos tan tan nocivos para la salud, está en el sachet y no en la vaca. Cuánto más sana sería la leche de un ordeñe de proximidad como primer ejemplo, no es cierto? Para citartelo, cuánto más sana es la carne de caza que la carne de criadero de un animal doméstico. Cuánto más sana es la carne de pastura que la de un corral. Ni hablar de los pollos, de los huevos, de variedades de alimentos, que acá en Argentina no existen. Pero en muchos lugares se producen también de una manera industrial, incluso los pescados, los salmones, las tilapias que vienen de adentro de una jaula. Es al lado de un pez que ha nadado en el mar, que se ha alimentado según su gusto en el océano. Todos esos peces son una porquería. Realmente es una sopa de excrementos, batidos con antibióticos y vacunas que ni sabemos a dónde nos puede llevar a parar colectivamente.

Mucho, mucho se ha hablado, por supuesto, la gripe aviar, la gripe porcina, todas estas nuevas mutaciones de las formas que adquieren las enfermedades en el contexto de un sistema alimentario ya obsoleto. Cuanto más útil sería poder reencontrarnos entonces con los modelos de alimentación de la aldea preindustrial de la que hablábamos en el podcast anterior. Aquellas gallinas que caminaban, que tenían nombre, que la doña les tiraba el maíz al amanecer, que dormían en un poste o en un árbol, o en el techo de tu propia casa.

Cuánto más sano los pejerreyes de la laguna, cuanto más frescas las tarariras del arroyo. Pero claro, tendríamos que dejar de fumigar primero. Cuánto más sana la carne de caza, bien, digamos estudiada no? Claro que sí. Cuánto más nutritiva y segura la carne de pastura que la de cualquier tipo de jaula.

Este tipo de producción, de desarrollo local, de escala humana, de trabajo genuino, no industrial, es una tendencia a nivel mundial.

Un proceso que va aliado a la desconcentración de las grandes metrópolis. Una interpretación de lo que es la vida en contacto con la naturaleza, mucho más inteligente y colmada de satisfacciones entonces, y de satisfactores genuinos para un modelo de persona más libre, más sana, con más tiempo para dedicarse a su comunidad y a su familia. El reencuentro con la naturaleza está lleno de sabiduría y de soluciones mágicas. Claro, hay que estar en el campo para encontrarlas. Quiénes están incendiando nuestros bosques, envenenando nuestros ríos, quiénes están introduciendo especies exóticas por su rinde financiero, por su engorde económico, nos están obviamente metiendo nuevamente en la jaula de la metrópolis.

Bueno, nosotros abogamos, por lo contrario, por la liberación no sólo de los animales, sí, claro, obviamente de las personas también.

Y esto fue todo por hoy. Este fue un nuevo podcast Permahabitante.

Si te interesó, te lo digo como siempre. Podés seguirnos desde la página permahabitante.com.ar. Dejarnos tu comentario o difundir nuestros contenidos por las redes sociales. Así que te esperamos. Gracias y hasta la semana que viene.

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